

Eduardo Viladés, MQMP.- “Las tendencias las establecen chavales de 20 años desde YouTube. No pienso que esas personas tengan criterio alguno. Tener 20 años está muy bien y es muy divertido ser influencer, pero a esa edad no sabes nada de la vida. De todos modos, parece que esto no importa a las marcas”.
No tiene pelos en la lengua. Y hace bien. Más de dos décadas de carrera como ilustradora y profesora y una sólida presencia en el mercado editorial gracias a sus colaboraciones con grupos como Santillana, Montena o Anaya le dan derecho a esto y mucho más.

Así es la chica de la Triple I, Idoia Iribertegui Iriguibel, nacida en Huarte hace 44 años. En sus ilustraciones tienen mucha importancia la indumentaria, los estampados y las texturas. Cuida al detalle la imagen de sus personajes porque “dice mucho de la personalidad el modo en que se viste la gente”.
MQMP.- ¿Quién es Idoia Iribertegui?
Idoia.- Soy tantas personas en una.
MQMP.- Me encanta el momento bipolarismo, si yo le contara, pero pongámoselo fácil a nuestros lectores.
Idoia.- Me dedico a la ilustración profesional de manera autónoma desde 2004. También realizo encargos de diseño gráfico, especialmente identidad corporativa, el campo en el que me siento más cómoda.
MQMP.- ¿Qué tipo de ilustraciones realiza?
Idoia.- Hago ilustración de textos de terceras personas y también ejerzo de autora total en libros donde la idea, el texto y el dibujo son míos, como es el caso de mi personaje Lolita Butterfly.

Trabaja con editoriales como Richmond Publishing, Santillana, Anaya, Random House Grijalbo Mondadori, Ediciones B, Grupo SM, Montena y Timún Más. También con numerosas agencias de comunicación y marcas en proyectos de ilustración publicitaria: “Para mí, éste es mi trabajo fundamental y lo adoro. La realidad del sector es muy dura, pero eso no quita para que no disfrute sentada ante mi mesa y rodeada de lápices, rotuladores y acuarelas”.

Tras una adolescencia rebelde y atormentada en su pueblo, como la propia Idoia la define, estudió Bellas Artes en Salamanca, donde se especializó en Diseño Gráfico. Guarda un recuerdo muy feliz de sus años de estudiante en la ciudad castellana. “Figúrate, te plantas con 18 años y las hormonas desatadas en una ciudad llena de estudiantes y de fiestas, ¿se te ocurre un plan mejor?”, subraya la artista de Huarte, que conoció a su futuro marido y padre de su hija durante su estancia universitaria en Castilla y León.

Después, cambió el hornazo por la escalivada y vivió 15 años en Cataluña. “También fui muy feliz en esa región. En Barcelona seguí formándome e hice un postgrado en Creatividad Publicitaria”. Fue en la ciudad condal donde comenzó a trabajar, primero como diseñadora gráfica y luego como ilustradora freelance.
MQMP.- Sin duda, por lo que usted es más conocida es por su blog y su personaje estrella, Lolita Butterfly.
Idoia.- Lolita me da la vida. Es el azote del fashion business. Se mete con todo lo que puede, lanza una mirada inocente y a la vez irónica al mundo de la moda. Tan pronto puede contarte algo sobre una marca que le encanta como de una tendencia absurda que se ha puesto en boga.

MQMP.- ¿Cuáles son las entradas que tienen más éxito?
Idoia.- Las que más aceptación tienen son las que hago de las alfombras rojas de los premios y estrenos de cine. Incluso de las pasarelas. Intento hacer que la gente esboce una sonrisa.
MQMP.- Es tan necesario en los tiempos que corren.
Idoia.- Sin duda alguna. Es un tipo de humor sin pelos en la lengua pero que no ofende a nadie. En realidad, Lolita adora el ser humano, con sus pros y sus contras, pero no puede evitar ser extremadamente sincera.

MQMP.- Son ya diez años de andadura del portal, ¿verdad?
Idoia.- Abrí el blog en 2008, cuando éramos cuatro gatos en la “blogosfera”. Nos conocíamos entre bloggers, nos hacíamos comentarios e incluso nos encontrábamos en eventos. Tengo muy buenas amigas que conocí en esa época. Esto ha cambiado.
MQMP.- ¿Para mal?
Idoia.- Sí. Ya no es un espacio tan fresco, todo tiene que ver con la publicidad y los contratos de las grandes firmas. Los blogs de moda que seguía hace años ahora me parecen aburridísimos. Actualmente, la gente no quiere leer; está obsesionada con YouTube e Instagram.

Una mujer arcillosa y calcárea, pobre en sedimentos pero preparada para alcanzar la excelencia final. Como sucede con algunas viñas, no le gusta que la rieguen para evitar la merma de los taninos. En su interior se prescinde de cualquier tipo de herbicidas y pesticidas. Ingobernable, indoblegable e indómita. Las tres “íes” de Lolita, las “íes” de Idoia. Solo hay que aprender a podarla constantemente y descargar los racimos estropeados para incrementar su calidad.
Idoia.- Me he quedado helada al leer el párrafo anterior.
MQMP.-¿No le gusta?
Idoia.- Me encanta el mundo del vino… Y eso que yo soy de earl grey con un poco de leche mientras dibujo. Si estoy en verano lo sustituyo por cervecita fresca.

Una mujer que vibra al son que lo hace la tierra. Su sangre es como un tinto equilibrado, especialmente indicado para envejecer en barrica, con cuerpo y acidez total elevada.
“¡Mire que le gusta compararme con el vino!”, comenta sonriendo.
Su campechanía se percibe también en sus gustos culinarios: “Me encantaría decirle que enloquezco con el sushi y el humus y que aderezo todo con curcuma y caviar iraní, pero la realidad es que disfruto más con una ensalada de las de toda la vida, con su tomate, su cebolla y sus aceitunas. Es uno de mis platos preferidos y algo que echo de menos cuando viajo porque no hay manera de encontrar una ensalada en condiciones fuera de casa”.

No pensemos que Idoia es vigoréxica o que está obsesionada con el tomate y la lechuga: “Me vuelven loca las patatas fritas, los gusanitos y los maíces”. Dice que cuando viaja a Reino Unido vuelve con dos kilos de más. No wonder! Los ingleses no se caracterizan precisamente por la comida sana…
MQMP.- Compagina su trabajo de ilustradora y el blog de Lolita con tareas de profesora. Cuénteme.
Idoia.- Doy clases en un centro de estudios universitarios en Pamplona. Soy profesora de las asignaturas relacionadas con el fomento de la creatividad, los procesos en el dibujo y la ilustración, aplicación del color, técnicas gráficas y proyectos de diseño editorial.

MQMP.- ¿Qué le proporcionan sus alumnos?
Idoia.- Aprendo mucho de ellos. Me mantienen un poco al día y el hecho de tener que preparar contenidos para las clases ha hecho que vuelva a estudiar, que me interese de nuevo por leer sobre diseño, arte y otras disciplinas. A veces, es muy frustrante y otras realmente motivador.

A Idoia le apasiona el cine. Se queja de que no dispone de mucho tiempo: “Cuando era estudiante iba al cine una vez a la semana, me tragaba todos los estrenos”. A menudo le gustaría que el día tuviese más de 24 horas para llegar a casa y disfrutar de una buena bandeja de patatas fritas mientras ve una de sus películas favoritas, Días de radio (Woody Allen, 1987) o cualquier filme de los Hermanos Cohen.
¡Vaya, qué rápido! ¿Ha sido porque tenía hipo?
Días de radio, 1987

Últimamente reemplaza la falta de cine por las series, desde Downtown Abbey a Juego de tronos pasando por Stranger things. De todos modos, su preferida es Mad men: “La época, la ambientación, la construcción de los personajes, la banda sonora. Me la vería en bucle”.
“Con el teatro me pasa igual, me gusta mucho, pero no encuentro tantas ocasiones para ir. Y ahí no hay sustitutivos. Nada es comparable a la magia del directo. La última vez que fui al teatro fue en el Shakespeare Globe de Londres el verano pasado y salí enamorada. Fui a ver Romeo y Julieta pensando en encontrarme con una puesta en escena más o menos clásica y me sorprendió muchísimo como unieron el texto original con escenografía, vestuario y actuación contemporáneos”.

MQMP.- Estudió Bellas Artes en Salamanca, de manera que las tendencias artísticas y todo lo relacionado con esa disciplina se notan en su trabajo.
Idoia.- El arte es mi vida. Soy muy friki del arte, lo cual no quiere decir que sea una entendida. Sin ir más lejos, el otro día estaba nevando en Pamplona y hacía mucho frío y saqué entradas para un documental sobre Goya.
MQMP.- Tampoco es usted tan friki, pensaba que me iba a decir que había salido a la calle en bikini con 3 bajo cero y que se había puesto a pintar un bodegón en la Plaza del Castillo.
Idoia.- Lo pensé.
MQMP.- Pero, ¿le dio pereza?
Idoia.- No uso bikini.
MQMP.- Sigamos hablando de arte.
Idoia.- Sigo canales de televisión en los que se habla sobre arte, veo documentales sobre cualquier época y artista. Me gusta todo y es un mundo que me fascina. Los artistas que más admiro son Leonardo, EL Bosco, Matisse, Monet, los prerrafaelitas, Alfons Mucha, Gustav Klimt, Modigliani, Diego Rivera, Frida Kalho, Tamara de Lempicka, Rodchenko, Kandinsky,William Morris, Georgia O´Keffee, Edward Hopper, Warhol.

“Cualquier destino de viaje me gusta, es una puerta abierta a vivir otra vida”.
¿No me negarán que dan ganas de secuestrar a Idoia y llevársela a una isla desierta?
Es tan teatral, tan auténtica, tan real. Palabras (y actitudes) que hoy en día escasean. Pensaba hablar de su carácter combativo y batallador más adelante, pero subrayaré alguno de sus pensamientos ahora.
Pensamiento 1:
Personalmente, veo mucha repetición y poca originalidad en el mundo de la moda. Hay mucho miedo a salirse de la norma, a ser criticado, a no vender.
Que se adereza con esta idea:
Preocupan más los números que otras cosas, en la moda y en el diseño en general.
Las grandes empresas solo prestan atención al número de “followers”.
A gente que no tiene ni idea o que son críos les ofrecen cifras astronómicas o las incluyen en programas sobre moda al lado de gente que sí tiene una trayectoria y capacidad contrastada para pensar.
Yo me sentiría ofendida si fuera alguna de esa personas.
Y se completa con el pensamiento 3:
Todo esto que acabo de decir está haciendo mucho daño a la moda y a la calidad del diseño en general. La gente se va de España. Pasa igual en el sector editorial.
Más clara, imposible.

“Una ciudad a la que no me canso de volver es Londres. Y, por supuesto, Barcelona. Creo que es una de las mejores ciudades del mundo. Tiene mar, buen tiempo, una arquitectura impresionante y bien conservada, es moderna y conservadora al mismo tiempo, los barrios son tremendamente diferentes entre sí. Es una ciudad para pasear y disfrutar. Lástima que se la estén cargando”.
MQMP.- Lolita es una apasionada de la moda. La pone de vuelta y media pero no puede vivir sin ella. Amores que matan. ¿Cuál es su relación con el sector?
Idoia.- Mi relación con la moda viene desde pequeña. Mi madre estaba suscrita a una revista y cada vez que llegaba a casa me encantaba leerla con ella. Me gusta estar al día de las tendencias, pero no me considero una fashion victim como Lolita. Creo que las tendencias están ahí pero que si no te gustan no debes seguirlas. Tienes que adaptarlas a tu forma de ser, de vestir y a tu ritmo de vida. Yo no puedo ir subida todo el día en unos tacones de 20 centímetros, aunque me encanten.
MQMP.- ¿De qué manera la moda y la ilustración convergen en su trabajo de ilustradora?
Idoia.- En cuanto empecé a dibujar, para mí era muy importante la vestimenta de mis personajes e intentaba ser heterogénea, añadir detalles que dijeran algo a través de la ropa. Sigo trabajando así, me divierte vestir a mis dibujos, es genial porque no pueden quejarse. Es como jugar a los recortables.
MQMP.- ¿Qué le gustaría hacer en el futuro en lo que se refiere al diseño de moda?
Idoia.- Me gustaría muchísimo poder hacer dibujos para estampados textiles. Creo que el mundo del diseño de moda es muy rico. Hay que controlar un montón de factores prácticos además de ser muy creativo: tipos de telas, colores, texturas, apliques, volúmenes y cortes. Es muy completo y muy interesante.

A Idoia le apasiona la historia del traje. Le encanta meterse en Internet o coger una enciclopedia y comparar cómo se vestía la gente en el siglo XV o en la Revolución Francesa con la actualidad. Pasa tardes enteras en casa observado grabados antiguos para apreciar el cambio que han sufrido los diseños, como se han renovado. Como ilustradora le encanta hacer patterns. Con MQMP, Idoia ha colaborado en varias ocasiones en el diseño de chapas, bolsos y camisetas con motivo de la Navarra Fashion Week.

“Con MQMP tengo una relación de admiración mutua, respeto profesional y una gran complicidad que hace que nos riamos de la vida hasta cuando estamos muy cansadas. Yo suelo hacer de embajadora de su buen hacer y me consta que ellas hacen lo propio conmigo. A mí no me cuesta nada porque son maravillosas personas y porque creo en su producto, que se vende solo”.

MQMP.- ¿Cuáles son sus fuentes de inspiración?
Idoia.- Mi mayor fuente de inspiración es la vida misma. Soy muy observadora. Todos los días nos cruzamos con gente. En nuestro camino al trabajo, en el mercado, en el autobús. Personas solas, grupos, familias o parejas, ancianos y jóvenes. Todos portan su propia historia. Si nos sentamos en un café, nos concentramos y apagamos el móvil, oiremos retazos de su vida. Yo a veces lo hago. De hecho me encanta hacerlo.
MQMP.- Más teatral, imposible. Fascinante.
Idoia.- Con mi imaginación, compongo el resto de la anécdota que no escuché en la cafetería, me invento un hermano, me pregunto qué tipo de casa, qué gustos, qué vida tendrá mi protagonista. Después, en la tranquilidad de mi hogar, lo ilustro.
MQMP.- ¿Cómo definiría su estilo?
Idoia.- Mi estilo es fresco, amable y lleno de detalles, aplico texturas y estampados siempre que puedo.
MQMP.- ¿En qué sentido es amable?
Idoia.- Porque siempre están presentes las personas. Me interesa contar sus historias, ver cómo interactúan unas con otras o con el entorno. Me gustan los espacios domésticos, íntimos, aunque también dibujo mucho el entorno urbano. Por ejemplo, me fascinan los edificios históricos, cuanto más viejos mejor, especialmente los clasicistas parisinos y los rascacielos de Chicago de los años 20.

Su herramienta preferida es el lápiz (de grafito y de color) y adora la acuarela. Siempre que el proyecto lo permite prefiere trabajar manualmente y usar el proceso digital solamente para pequeñas cosas.

MQMP.- ¿Cuáles son sus planes de futuro?
Idoia.- Mi plan de futuro más inmediato es terminar mi portal de Internet. Llevo renovándolo desde enero y me está costando la vida. Luego tengo en mente un curso de álbum ilustrado en Reino Unido.
MQMP.- Se ha formado mucho fuera, ¿verdad?
Idoia.- Mi mirada siempre está puesta fuera. La mayoría de las editoriales con las que trabajo están en Madrid y Barcelona. Incluso he trabajado mucho con empresas extranjeras.
MQMP.- Ya hemos comentado antes que el panorama no es muy halagüeño en casa.
Idoia.- El sector en España va fatal. La tendencia es a empeorar en cuanto a precios y calidad. Voy dando pasitos de gigante y confío en que el trabajo bien hecho acabe teniendo su recompensa.

Idoia acaba de publicar una novela gráfica de corte adulto, “Olivia y el Sexo”, con Grijalbo y tiene en la mesa dos posibles proyectos editoriales. De todos modos, como los artistas, prefiere no dar más detalles porque no hay nada cerrado todavía.
MQMP.- Sembrar. Ésta es la clave. Supongo que en algún momento estará harta de que sus campos permanezcan en barbecho o de que las semillas esparcidas se pudran.
Idoia.- Sí, he estado a punto de tirar la toalla muchas veces.
MQMP.- No lo haga.
Idoia.- Es que si lo hago, ¿qué me queda?
MQMP.- Con los años, me imagino que estará de vuelta de todo.
Idoia.- Le contaré una anécdota. A mí han llegado a pedirme junto con un presupuesto para un trabajo el número de seguidores en las redes sociales. Me quedé petrificada. Les contesté diciéndoles que mi profesión es de ilustradora, no influencer. Me quedé sin el trabajo, pero me importa un bledo.
MQMP.- Es más importante colgar cuatro fotos en Instagram que el arte verdadero.
Idoia.- Si tienes 10.000 followers, Planeta te va a publicar un libro. ¿De qué? Eso es lo de menos. Si dibujas como si utilizaras el pie para sujetar un lápiz no importa, importan los seguidores. Y así estamos.
MQMP.- ¡Alegría!
Idoia.- Que eso no se pierda nunca.


La chica de la Triple I se despide en una cafetería del centro de Pamplona. Se ha cogido la tarde libre y quiere ir al cine. Viene a mi mente una de las escenas más conocidas de Días de radio. El protagonista va al cine con su tía. Se está proyectando un fragmento de Historias de Filadelfia. Katherine Hepburn besa y abraza a James Stewart. Ambos saben que su amor triunfará. Quizá no en este mundo pero, ¿qué más da? Ganarán la partida a los infortunios, a la doble moral y a la hipocresía imperante. A Idoia le sucede lo mismo con su vida y con su arte. Si no gana hoy, ya lo hará mañana porque, después de todo, como dijo Escarlata, mañana será otro día…